Aprende a rodar (II): Posición de los brazos sobre el manillar de la bicicleta

En este segundo capítulo de “Aprende a rodar” analizaremos las diferentes posiciones que podemos y debemos adoptar sobre la bicicleta dependiendo de la modalidad.

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De cara a una mayor comodidad y seguridad, resulta muy importante prestar atención a la posición del cuerpo sobre la bicicleta. Debemos saber que la colocación de las manos sobre el manillar, y dependiendo del terreno por el que transitemos, va a ir variando en función de la comodidad y también del rendimiento que busquemos. La postura dependerá del tipo de bicicleta en la que circulemos:

- Bicicleta de montaña: sobre este tipo de bicicleta, las manos van colocadas con una anchura superior a la de los hombros.

Existen diferentes medidas en la longitud del manillar de la bicicleta. La constitución física del ciclista (anchura de hombros, longitud de los brazos) determinará la medida de nuestro manillar.

Ergonómicamente las manetas de freno y cambio vienen adaptadas a esa posición sobre el manillar.

- Bicicleta de carretera: el tipo de manillar “curvo” de este tipo de bicicleta nos permite posturas más variadas. En su parte alta (zona plana del manillar), las manetas de freno quedan un poco más alejadas, por ello cuando se va en esta postura suele ser subiendo, donde raramente es necesario frenar

Otro agarre sería con las manos sobre las manetas, quizás, la más utilizada, ya que la ergonomía de estas permite un acople y comodidad del ciclista sobre la bicicleta, desde esta posición las manos quedan apoyadas sobre las manetas de freno, lo que permite en caso necesario que podamos hacer uso inmediato de los mismos, así como para cambiar de desarrollo.

La parte baja del manillar, curva, permite un agarre con mayor postura aerodinámica del ciclista. Suele utilizarse en terreno llano o en descensos, permitiendo al ciclista adquirir una mayor velocidad sobre su bicicleta. En caso de necesitar frenar, la posición de las manos es próxima a las manetas de freno, lo que permite accionarlas de inmediato.

Como norma general, el agarre del manillar ha de ser en todas sus posibilidades un agarre con firmeza, no rígido, pero tampoco con una relajación excesiva. Ten en cuenta que en caso de un bache o un imprevisto debemos estar preparados para evitar complicaciones.

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