Anna García Barrachina: "Me enamoré de la sensación de libertad que me daba la bici"

La pasión por la bicicleta lleva acompañando a esta alicantina toda la vida. Ahora se encarga de la sección de féminas del Club Ciclista Alcoy y ejerce como líder del proyecto Women in Bike.

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Desde que tengo uso de razón me ha gustado la montaña y hacer deporte en general, pero recuerdo un punto de inflexión en este sentido. En el año 1993, cuando tenía 16 años, recorrí a pie un tramo del Camino de Santiago y me quedé prendada por la magnífica experiencia y por la cantidad de personas que recorrían el Camino en bicicleta. Además, era la época de Induráin y otros grandes ciclistas que, como les ocurrió a muchas personas, fueron objeto de mi admiración: Cubino, Rominger, Zülle, Chiapucci, Bugno, Escartín o Pantani. Todas estas vivencias fueron decisivas en despertar mi pasión por el ciclismo.

Así que cuando volví del Camino me “apropié” de la bici de montaña de mi hermana y sin darme cuenta me habitué a descubrir y explorar pedaleando nuevos caminos y me enamoré de esa sensación de libertad.

Esa sensación se convirtió en pasión y decidí apuntarme al club de la localidad donde vivía (la Unión Ciclista Alcoy) para poder compartir esta afición sin descartar participar en alguna prueba. No me daba cuenta que me había adelantado a mi tiempo y allí me topé con la cruda realidad: el ciclismo era considerado todavía por la sociedad como un deporte de hombres. Y aunque recibí un fabuloso recibimiento por los compañeros del club, el hecho de que no hubiese más chicas y estar yo en plena adolescencia (16 años) hicieron que no me atreviese a quedarme y seguí saliendo sola. Una pena. Pero yo ‘erre’ que ‘erre’ a los 18 años me compré una bici de carretera de segunda mano; 30.000 pesetas recuerdo que me costó. Todo un dineral para mí, ya que no trabajaba, así que quiero agradecer a mis padres que me ayudaran a alcanzar ese sueño. Mi ilusión era ser ciclista…y como no lo pude conseguir porque era un deporte de hombres terminé haciendo triatlón.

Eso sí, cuando había alguna etapa de La Vuelta a España o algún critérium ciclista cercano, allá que nos íbamos en bici o en coche para ver a los ídolos de aquel momento.

Muchas veces salía sola y otras acompañada por los chicos de mi pueblo, Benifallim. No era muy habitual en aquellos años encontrar ciclistas por la carretera y prácticamente inimaginable ver mujeres practicando ciclismo. Mirando ahora hacia atrás veo que ha habido un gran cambio en este sentido y actualmente es ilusionante hallar día sí y día también ciclistas con quienes charlar y compartir ruta. Y disponer de una maravillosa oferta de planes, algo impensable no hace muchos años.

Así que 25 años después he acabado por apuntarme a aquel club que tan bien me había recibido tiempo atrás, la Unión Ciclista Alcoy, ahora ya con chicas entre sus filas. ¡Y no sólo eso!, sino que además tengo el honor de encargarme de la sección de féminas del club, cosa que me ilusiona en gran manera. La guinda del pastel es que gracias al programa Women in Bike tengo el soporte para organizar quedadas en otros puntos cercanos como Alicante, Benifallim y, por supuesto, Alcoy.

En conclusión, puedo decir que estoy cumpliendo mi sueño, aunque sea 25 años después, y además lo comparto con otras compañeras e intento que haya mujeres que encuentren la ayuda y la compañía que me faltó a mí. Ahora cuento con varios grupos con los que retroalimento ese entusiasmo que cada vez más personas encuentran en el ciclismo, uno de los deportes más hermosos que hay.

Autora: Anna García Barrachina

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