Alicia Rubio, del odio al amor por la bicicleta

Esta toledana amante del deporte volvió a descubrir al ciclismo después de muchos años y tras pasar por infinidad de disciplinas. Ahora colabora como voluntaria en el proyecto Women in Bike.

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Nací en Toledo en 1980 y desde muy pequeña en el pueblo de mi madre, Gálvez, nos desplazábamos en bicicleta escapándonos a los pueblos de alrededor junto con mis primos. Llevábamos la famosa BH de paseo, la cual unas veces te tocaba conducir y otras ir de paquete; cuantas veces habré dicho: “si estás cansado pásame los pedales…”.  Aún recuerdo la intocable, era la BH cross en Blanca; la llamábamos así porque era la bici de la tía y como la usaba para trabajar la teníamos que coger a escondidas. Cuántas tardes de verano recorriéndonos los caminos hacia Cuerva, Totanés…

Con todo esto llegó la pre adolescencia. En invierno la práctica deportiva de otros deportes; primero pertenecí al Club Voleibol Polígono, al que acudía después del cole, pues aún estaba mal visto que las chicas jugáramos al fútbol. Gracias a este deporte conocí a mi confidente, aquella persona que sin verte durante años luego quedabas a tomar un café y te contabas los más íntimos secretos. A los 13, tras una carrera popular, me engatusaron con el atletismo, y ahí estaba yo en la salida rodeada de todas las “pro”, como llamábamos la pandilla a todos los atletas que venían de fuera a competir en las fiestas del pueblo. Cual fue la sorpresa que resulte ser yo más “pro” que ellas y, claro, comencé a pertenecer al Club Atletismo Toledo, deporte que practique a todos los niveles hasta entrar en la Universidad.

Tras dejar el deporte de competición, empiezo a disfrutar de este a nivel popular. Aún no tenía bicicleta y mi confidente intentaba convencerme para que hiciera con ella triatlón, pero yo ya tenía un peque… como mucho alguna carrera popular, no tenía tiempo de entrenar. Esta fue mi última conversación con ella, ya que en un entreno a menos de dos kilómetros de casa la arrolla un coche. No me lo puedo creer.

Tras este palo, retomo la actividad deportiva, sigo con las carreras populares y me embauco en el mundo del pádel, deporte en el que conozco infinitas personas con las que compartes cañas tras torneos y risas y más risas.  Pero… no me encuentro bien, me fallan las piernas, estoy perdiendo fuerza, esto no es normal. Médicos, más médicos y zas, la temida frase “Esto no es bueno para ti, debes evitar todo deporte de impacto”. ¿Y qué puedo hacer? Para mí el deporte es vida. “Nadar o bicicleta”, me dijeron.

¿Bicicleta? Odiaba la bicicleta, pero gracias a ella he conocido a gente inmensa y sigo teniendo risas y más risas tras la práctica deportiva. Empecé con Marina Calvo (líder de Toledo) con la cual me puso en contacto el chico que me vendió mi MTB, de eso hace ya un año. Ahora pertenezco al Club Los Fieras de Nambroca y ya somos más de 20 chicas las que participamos en este proyecto dentro de mi Localidad. Me llamo Alicia Rubio y estoy encantada de poder montar en bicicleta.

Autora: Alicia Rubio

 

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