Beneficios psicológicos de montar en bicicleta

La actividad ciclista tiene, además de los obvios beneficios físicos, un gran poder para favorecer el estado anímico, entre otros muchos aspectos psicológicos.

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Durante los últimos años los investigadores han puesto de manifiesto lo que puede aportar la práctica de ejercicio físico a la mejora de aspectos psicológicos más allá de los obvios beneficios en la condición física. Podemos decir, en resumen, que entrenar o ejercitarse regularmente mejora el estado anímico, favorece la memoria e incluso facilita el aprendizaje.

A diferencia del running, la bicicleta no causa una carga adicional en las articulaciones; no existe impacto en rodillas, tobillos y cadera. Por esta razón, es uno de los deportes más recomendados por expertos en salud y deporte.

Desde el punto de vista psicológico, montar en bicicleta favorece la oxigenación cerebral, lo que deriva en pensamientos más fluidos. También está considerada como una actividad que mejora el bienestar emocional, es un antidepresivo natural debido a la segregación de endorfinas, denominadas hormonas de la felicidad que se generan en nuestro cerebro con el ejercicio físico. Las personas que montan en bicicleta son menos propensas a sufrir depresión o ansiedad.

Realizar una rutina de ciclismo fomenta el optimismo y la socialización; en este aspecto ayuda a reducir la agresividad y la angustia, en favor de una mejora de las relaciones sociales.

Montar en bici ayuda a ser más productivo que las personas que llevan una vida sedentaria, debido a que el ejercicio ayuda a estar más activo durante el día, no solo desde un punto de vista físico, también desde el aspecto cognitivo. Acudir en bici al trabajo mejora el rendimiento laboral, evitando bajones durante la jornada y proporcionando una mejor concentración en lo que se realiza.

Se ha descubierto que los procesos superiores de aprendizaje y memoria se ven favorecidos por la práctica de ciclismo. El cerebro experimenta un aumento en la capacidad de aprendizaje y la memoria, que como consecuencia influye positivamente en la toma de decisiones, entre otras actividades mentales.

Cuando la edad avanza también lo hace el riesgo de contraer enfermedades degenerativas del sistema nervioso. Podemos decir que a partir de los 45 años, cuando se practica ciclismo, se previene la degeneración neuronal responsable de enfermedades como el alzhéimer.

Por todo lo dicho, son obvios los beneficios que para nuestra salud física y mental puede aportar el ejercicio aeróbico que supone montar en bicicleta. El ciclismo es una herramienta que estabiliza nuestra mente y nuestro cuerpo en un equilibrio perfecto y armónico.

 

Manuela Rodríguez Marote

Psicóloga deportiva

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