¿Me paso a las calas?

El paso a las calas es una de las cuestiones que más dudas genera una vez acumulamos cierta experiencia y rodamos con más asiduidad.

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Para realizar cualquier práctica deportiva, cuanto más equipados vayamos, mejor. En general, tanto en el ciclismo como en cualquier otro deporte iremos creciendo poco a poco, avanzando hasta adquirir un mayor nivel, dando nuevos pasos no solo a nivel físico, sino también de equipamiento.

El cambio a las calas es uno de los mayores miedos del usuario de la bicicleta por varios motivos: desconocimiento de qué son y para qué sirven, qué consigo si llevo calas frente a no llevarlas y un sinfín de preguntas más.

A nivel uso, uno de los temores es pensar que al ir unido pedal y zapatilla nos vamos a caer; evidentemente, es lógico pensar así en un primer momento, ya que esta puede ser en primera instancia una de las dificultades de las calas.

Si ya has realizado tus primeras salidas en bicicleta y comienzas a aumentar tanto el número de salidas como el kilometraje de estas, ha llegado el momento de plantearte el paso a los pedales automáticos y el uso de calas en tus zapatillas.

Mediante las calas, las zapatillas quedan enganchadas a los pedales y nos van a proporcionar una correcta posición en la bicicleta, una mayor eficiencia en el pedaleo (todas nuestras fuerzas caerán sobre el pedal y rodaremos más rápido), además de una mayor seguridad, pues minimizaremos al máximo el riesgo de que se nos salga el pie del pedal. Cabe destacar que existen calas tanto para carretera como para bicicletas de montaña, existiendo bastantes marcas y modelos con diferentes características.

El uso de las calas tiene cierta complejidad para las usuarias menos experimentadas y deberás dejarte aconsejar no solo en la compra de estas, sino en su colocación. Resulta muy importante un buen ajuste y posicionamiento de las mismas en busca de una mayor comodidad en el pedaleo, ya que ello nos ayudará a evitar lesiones.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que se requiere de un aprendizaje para meter y sacar la cala, por lo que es recomendable al principio ajustar el pedal para que ofrezca la menor resistencia posible cuando queramos soltar las calas. Estas se sacan del pedal mediante un ligero giro de tobillo hacia fuera. Al principio deberás anticiparte, pues de lo contrario puedes sufrir la típica caída al quedarte enganchada en el pedal; un riesgo por el que todas hemos pasado y que rápido deja de serlo. Anímate ¡y vamos a por las calas!

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2018

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